UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

FACULTAD DE COMUNICACIÓN SOCIAL

HISTORIA DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL Y PERIODISMO EN EL ECUADOR


domingo, 12 de junio de 2011

15 DE NOVIEMBRE DE 1922





EL PAPEL DE LA CLASE OBRERA EN EL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN DEL PUEBLO


La masacre del 15 de Noviembre de 1922, en Guayaquil, es un episodio trágico de la historia ecuatoriana, que lleno de dolor y luto al país, pero también dejó, a más de un ejemplo de heroísmo, una contribución enorme al desarrollo ideológico y orgánico de la clase obrera.

Pero para entender los acontecimientos de aquel fatídico día, es preciso, indicar la situación política y económica del Ecuador en aquellos años: A raíz de la Hoguera Bárbara donde fuera sacrificado el General Eloy Alfaro en 1912, se pone fin al dominio del alfarismo (rama democrática del liberalismo), y se establece una dominación por parte la oligarquía en la costa y por los terratenientes en la sierra, repartiéndose proporcionalmente los beneficios de la explotación popular. 

Los oligarcas de la banca porteña guiados por Urbina Jado, director del Banco Comercial y Agrícola, conducen la política del país y nombran a sus ministros y presidentes, obedientes servidores, que firman y promueven leyes adecuadas para incrementar las ganancias de los amos. Urbina emite cantidades exorbitantes de billetes sin respaldo que llevan a la devaluación de la moneda hasta límites catastróficos. 

Los integrantes de la Asociación de Agricultores (latifundistas productores de cacao ligados al mismo banco de Urbina) hicieron fortuna a costa de la miseria del montubio. Los terratenientes de la sierra prosiguieron explotando al indígena como en la época colonial. 

Las clases dominantes, como que no se hubiera devaluado la moneda, mantuvieron inalterables los salarios, con los que no se podía comprar nada, tanto en las ciudades como en el campo. Los obreros y campesinos recibían paupérrimos salarios a cambio de jornadas agotadoras de trabajo. Los indígenas sometidos al dominio feudal, trabajan gratuitamente para los terratenientes, a cambio de un pedazo de tierra estéril, un huasipungo. A lo que se agrega que existía una gran desocupación sobretodo en las haciendas del Litoral debido al desalojamiento de los campesinos de tierras de los ricos. 

La transición de poderes convino también a los intereses del imperialismo, el Ecuador era simplemente una colonia, proveedora de materias primas, el monocultivo se fomentaba y dirigía desde grandes metrópolis, así se mantenía una dependencia hacia el Imperio, que imponía precios totalmente bajos para el cacao (el principal producto de exportación del país). 


Todo lo expuesto trajo consecuencias graves para la economía del Ecuador haciendo que la miseria se extienda por toda la patria en las masas populares. “La nación es una pirámide humana de explotadores y explotados, su base va del Carchi al Macará, y en su cima descansan dulcemente cuatro docenas de familias privilegiadas” (Quevedo, 1983)

La Huelga y la Matanza 

Para Noviembre de 1922 el movimiento obrero en la ciudad de Guayaquil había crecido mucho. En el aspecto organizativo, ya no solo existía las sociedades y organizaciones que habían cuando el congreso de 1920, sino que habían aparecido en gran número otras recién creadas. Esto explica que hayan intervenido en la huelga 53 organizaciones. 

El movimiento se inició con la huelga de los ferroviarios de Durán que, entre otras reivindicaciones, reclamaban el alza de salarios y el respeto a la ley que establecía la jornada de ocho horas. Después de una lucha decidida y con el apoyo popular y de las tres centrales que existían -la Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana, la Asociación Gremial del Astillero y la Confederación Obrera del Guayas- se pudo conseguir una magnífica victoria, no obstante la tenaz oposición del gobierno y de la compañía extranjera que regentaba el Ferrocarril. El éxito obtenido enardeció los ánimos. 

Los trabajadores de las empresas de Carros Urbanos y los de Luz y Fuerza Eléctrica pidieron también el alza de salarios y el respeto de la jornada de ocho horas, y pronto plegaron otras organizaciones y la huelga se hizo general, adquiriendo un inequívoco contenido político. Los huelguistas llegaron a tener un gran poder en la ciudad, hecho que naturalmente alarmó a la oligarquía, que desde entonces no paró en medios para derrotar a sus contrarios. Primero, maniobró  para torcer los objetivos de la huelga. Mediante sus agentes y una gran campaña de prensa, la burguesía planteó como única medida para remediar la miseria popular la incautación de giros y la baja del cambio, argumentando que con el alza de salarios sólo se conseguiría la elevación de los precios de todos los productos, iniciándose así una incontenible espiral inflacionaria. Esta tesis logró  ser aceptada por la mayoría en una gran asamblea reunida el día 13 de noviembre. 

Sin embargo, la oligarquía aun no estaba conforme. Sigilosamente las autoridades reunieron grandes contingentes militares, y se ordenó al jefe de zona, general Barriga, que restableciera la tranquilidad de Guayaquil cueste lo que cueste, que equivalía a decir, mediante la violencia y con las armas. Y efectivamente, el día 15 de noviembre, cuando una imponente manifestación se dirigía a la gobernación a informarse sobre la aceptación del acuerdo por parte del gobierno, fueron infamemente masacrados por soldados y policías, ayudados por la burguesía que disparaba desde los balcones, con tal alevosía, que asesinaron sin ninguna compasión a niños y mujeres indefensos. La masacre fue horrorosa, y más de mil víctimas según se calcula, fue el precio de la rebeldía del pueblo. Por la noche, para esconder el crimen, los cadáveres fueron arrojados a la ría. Los hechos fueron la base de la novela narrativa "Las cruces sobre el agua", del escritor ecuatoriano Joaquín Gallegos Lara, escrita en el año 1946. 

La revolución del 15 de noviembre de 1922 marcó el inicio de las transformaciones sociales de los trabajadores ecuatorianos con consecuencias económicas que tuvieron fundamental incidencia, tres años más tarde, en la Revolución Juliana.  P.R.

LITERATURA CONSULTADA

Albornoz, Osvaldo. Breve síntesis de la Historia del Movimiento Obrero. Editorial LETRANUEVA. Ecuador. 1983.


Iscaro, Rubens. Historia del Movimiento Sindical. Tomo II. Editorial Ciencias del Hombre. Buenos Aires, Argentina. 1974. P. 72. Biblioteca Juan Montalvo. Facultad de Filosofía y Letras Universidad Central del Ecuador. 


Quevedo, Belisario. Sociología Política y Moral. Facultad de Ciencias Económicas dela Universidad De Guayaquil. Guayaquil. 1983.


Reinoso, Jean Pierre. 5 de Noviembre 1922. disponible en: 
http://www.youtube.com/watch?v=kqB_kPPFTHA

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